Vía Crucis Solemne y Procesión
con la Reliquia de la Verdadera Cruz
La Abadía de Mount Angel y la comunidad de oblatos de habla hispana te invitan a participar en la celebración de este ejercicio piadoso cuaresmal.
Mount Angel Abbey
3 de abril de 2026 | Viernes Santo
9:15 am a 11:45 am
La procesión será desde la parte inferior de la colina hasta el pórtico de la iglesia de la Abadía en la cima de la colina.
- Código de vestimenta: Vestimenta casual de funeral
- Por antigua tradición del pueblo hispano, a las procesiones de Semana Santa se acude vestido de negro.
- Idioma: Español (Inglés)
- Como esta actividad se originó por iniciativa de los monjes y oblatos de habla hispana, el idioma utilizado para la celebración es el español. Sin embargo, haremos nuestro mejor esfuerzo para proporcionar folletos en español/inglés para los fieles de habla inglesa que deseen participar.
- Cooperación: Flores blancas y follaje (sugerencia: lirios, rosas, claveles, crisantemos, ruscus, hojas de palma)
Como otros años, a nuestro grupo de oblatos hispanos se le ha pedido que ese día traiga flores blancas como ofrenda. Estas flores se utilizan para decorar la Iglesia de la Abadía para la Vigilia Pascual. Todos los que asistan a la procesión y deseen cooperar de alguna manera pueden unirse a nuestros oblatos para traer flores blancas ese día.
2026 Reflexiones Escritas por Monjes
Inicio del Vía Crucis
MC. Hermanos, sean bienvenidos esta mañana. Estamos reunidos para unirnos en oración según la antigua tradición de la Iglesia de Roma, rezando el Vía Crucis, o también llamado el camino de la Cruz. La procesión con la reliquia de la santa cruz comenzará acá y terminaremos enfrente de la iglesia de la Abadía. Al final del recorrido, a diferencia de otras ocasiones no habrá un convivio debido al ayuno del Viernes Santo, pero son bienvenidos a unirse a los monjes en la oración del medio día dentro de la Iglesia. Les agradecemos a todos los que han colaborado para hacer esta actividad posible, pero de una forma especial le agradecemos a nuestro grupo de oblatos. Ahora demos comienzo a nuestra oración.
C. Dios mío ven en mi Auxilio.
P. Señor date prisa en socorrerme.
C. Gloria al Padre…
P. Como era… Amén.
A. Hay una indulgencia plenaria a todos los que participen de este Vía Crucis, y cumplan las siguientes condiciones:
* Estar despegados de cualquier pecado, incluso venial.
* Recibir la Santa Comunión.
* Asistir a la Confesión Sacramental.
* Y orar por el Papa y sus intenciones.
Hay una indulgencia parcial a los que no cumplan estos requisitos.
C. Ofrecemos todas las gracias que recibimos de este Vía Crucis por la paz entre las naciones del mundo (especialmente en Medio Oriente y Ucrania), para que haya paz en nuestra nación, por la unidad de la Iglesia Romana, por la unión entre todos los Cristianos, y por todas las intenciones que llevamos en el corazón. De manera especial, oremos por el Papa León y sus intenciones.
A. Oremos por nuestro Supremo Pontífice León.
L. Que el Señor le conserve, y le dé vida, y le haga santo en la tierra, y no le entregue a la voluntad de sus enemigos.
C. Padre Nuestro…
P. Danos hoy…
C. Dios te Salve María…
P. Santa María…
C. Gloria al Padre…
P. Como era… Amén.
A. Pongamos atención a la Palabra del Señor.
C. Del Santo Evangelio Según San Mateo.
(Mat 27:1-2, 15-17)
Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador. Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás. Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: “¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?”
(Silencio breve)
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Silencio hasta la primera estación.
Primera Estación
L. Primera Estación: Nuestro Señor Jesucristo es condenado a muerte.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. ¿A quién quieren que deje libre, a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?
P. ¿A quién quieren que deje libre, a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?
(Salmo 57:1-3)
L. Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí;
Porque en ti ha confiado mi alma,
Y en la sombra de tus alas me ampararé
Hasta que pasen los quebrantos.
P. ¿A quién quieren que deje libre, a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?
L. Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece.
Él enviará desde los cielos, y me salvará
De la infamia del que me acosa;
Dios enviará su misericordia y su verdad.
P. ¿A quién quieren que deje libre, a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?
L. Del Evangelio Según San Mateo.
(Mat 27:22-26)
Pilato les dijo: “¿Y qué hago con Jesús, llamado el Cristo?” Todos contestaron: “¡Crucifícalo!” Pilato insistió: “¿Qué ha hecho de malo?” Pero ellos gritaban cada vez con más fuerza: “¡Que sea crucificado!” Al darse cuenta Pilato de que no conseguía nada, sino que más bien aumentaba el alboroto, pidió agua y se lavó las manos delante del pueblo. Y les dijo: “Ustedes responderán por su sangre, yo no tengo la culpa.” Y todo el pueblo contestó: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” Entonces Pilato les soltó a Barrabás. Mandó azotar a Jesús y lo entregó a los que debían crucificarlo.
O. (Breve reflexión)
El viejo Adán fue justamente condenado a muerte por su desobediencia, ya que lo que se le pidió no excedía su naturaleza. El nuevo Adán, Cristo, aunque inocente, aceptó ser condenado a muerte por obediencia a la voluntad del Padre, y al hacerlo manifestó el verdadero propósito del hombre. Pues no fue el nuevo Adán quien fue hecho a imagen del viejo Adán, sino el viejo Adán quien fue hecho a imagen de Dios, Cristo, el nuevo Adán, el que es perfectamente obediente, quien se humilló y obedeció hasta la muerte. Por tanto, la obediencia a la voluntad del Padre es posible para todos nosotros.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Señor, Padre Todopoderoso, que nos llamas a unir nuestra voluntad a la tuya y nuestras acciones a tu obra, concede a todos los miembros de tu Santa Iglesia pureza de corazón para que podamos colaborar en la construcción de tu Reino. Por Cristo, nuestro Señor.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Himno (la primera vez solo la Schola, la segunda todos).
Perdón Oh Dios Mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad (2)
(Solo la Schola)
Pequé ya mi alma, su culpa confiesa
mil veces me pesa de tanta maldad
Mil veces me pesa de haber obstinado
tu pecho rasgado ¡Oh Suma Bondad!
(Todos)
Perdón Oh Dios Mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad (2)
Segunda Estación
L. Segunda Estación: Nuestro Señor Jesucristo carga con la Cruz.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. ¡Crucifícalo!¡Que sea crucificado!
P. ¡Crucifícalo!¡Que sea crucificado!
(Salmo 25:1-2, 15-17)
L. A Ti, oh Señor, levantaré mi alma.
Dios mío, en ti confío;
No sea yo avergonzado,
No se alegren de mí mis enemigos.
P. ¡Crucifícalo!¡Que sea crucificado!
L. Mis ojos están siempre hacia el Señor; Porque él sacará mis pies de la red.
Mírame, y ten misericordia de mí; Porque estoy solo y afligido.
Las angustias de mi corazón se han aumentado:
Sácame de mis congojas.
P. ¡Crucifícalo!¡Que sea crucificado!
L. Del Evangelio Según San Marcos.
(Mar 15:16-20)
En aquel entonces, los soldados le llevaron (a Jesucristo) dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía. Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron luego a saludarle: “¡Salve, Rey de los judíos!” Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias. Después de haberle escarnecido, le desnudaron de la púrpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.
O. (Breve reflexión)
Hay quienes siguen a Jesús, Cristo Rey, quien guía a todos los que creen en Él al servicio en el gozo eterno de su reino celestial. Sin embargo, también hay quienes, como los soldados romanos, siguen su propia voluntad y sirven a sus propios reinos terrenales, burlándose de aquellos a quienes consideran inferiores.
Cuando imaginamos a Jesucristo solo y afligido por la humillación de los soldados romanos, recordamos a quienes más necesitan nuestra ayuda. ¿Cuántas veces pasamos de largo junto a personas abatidas? Todos estamos llamados a servir al Señor en el sufrimiento ajeno, ya sea brindando alimento y ropa a quienes no tienen hogar, defendiendo a un compañero de trabajo que sufre burlas o ayudando a nuestros hijos con sus dificultades escolares. No sigamos a los soldados romanos hacia el reino terrenal, sino fijemos la mirada en el Señor y sigámoslo hacia su reino celestial.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Oh Dios, nos diste a tu único Hijo, quien, a pesar de la humillación que sufrió, se entregó a nosotros como nuestro Rey. Infunde en nosotros el valor necesario para servirle con alegría en los demás, para que todos podamos participar de la abundancia de tu gloria. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Himno (la primera vez solo la Schola, la segunda todos).
Perdón Oh Dios Mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad (2)
(Solo la Schola)
Yo fui quien del duro madero inclemente
te puso pendiente con vil impiedad
Por mi en el tormento tu sangre vertiste
y prenda me diste de amor y humildad
(Todos)
Perdón Oh Dios Mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad (2)
Tercera Estación
L. Tercera Estación: Nuestro Señor Jesucristo cae por vez primera.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Y le golpeaban en la cabeza… y le escupían.
P. Y le golpeaban en la cabeza… y le escupían.
(Salmo 35:15-16,22,24)
L. Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron;
Juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía:
Despedazábanme, y no cesaban; Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes.
P. Y le golpeaban en la cabeza… y le escupían.
L. Tú lo has visto, oh Señor; no calles:
Señor, de mí no te alejes.
Júzgame conforme a tu justicia, Señor Dios mío;
Y que no se burlen de mí.
P. Y le golpeaban en la cabeza… y le escupían.
L. Del libro del Profeta Isaías.
(Is 53:4-5)
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo por nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos nosotros curados.
O. (Breve reflexión)
Jesús, el Justo, se ofrece a sí mismo para ser aplastado por el peso de nuestras injusticias, y es objeto de burla por parte de su propio pueblo. Las palabras del salmista se cumplen en Él: Me despedazaron y no cesaron; como los impíos, se burlaron de mí con malicia. Cuando sufrimos las consecuencias de los pecados ajenos, el mundo nos dirá que nos adelantemos y busquemos venganza. Dios nunca nos llama a aceptar pasivamente el abuso, pero sí nos llama a ser justos en un mundo lleno de injusticia. Como Jesús, aceptamos las consecuencias de ser fieles cuando otros no lo son; esto es soportar las injusticias con paciencia, una obra de misericordia. Otros pueden reírse y considerarnos débiles. Pero oramos con Jesús: Tú lo has visto, oh Señor; no calles. Señor, no te apartes de mí. Júzgame según tu justicia, Señor, Dios mío.
La justicia de Dios es la muerte y resurrección de Jesús, la victoria definitiva del bien sobre las poderosas fuerzas del pecado. Al permanecer fieles a Él incluso en el sufrimiento, participaremos de esa victoria. Él nos da el valor para hacerlo, pues por sus llagas hemos sido sanados.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Dios todopoderoso y eterno, Tú enviaste a tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para que cargara con nuestras enfermedades y nos salvara del pecado y de la muerte. Concédenos, te rogamos, que todos tus fieles, especialmente tus ministros ordenados, tengan el valor de soportar las injusticias ajenas sin pecar, confiando en tu justicia y en aquel cuyas llagas nos sanaron. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Himno (la primera vez solo la Schola, la segunda todos).
Perdón Oh Dios Mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad (2)
(Solo la Schola)
Y yo en recompensa pecado a pecado
la copa he llenado de iniquidad
Más ya arrepentido te busco lloroso
Oh Padre amoroso ¡Oh Dios de Bondad!
(Todos)
Perdón Oh Dios Mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad (2)
Cuarta Estación
L. Cuarta Estación: Nuestro Señor Jesucristo encuentra a su Santísima Madre.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores.
P. Llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores.
(Salmo 31: 1-2)
L. En ti, oh Señor, he esperado;
no sea yo confundido para siempre:
Líbrame en tu justicia.
P. Llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores.
L. Inclina a mí tu oído, líbrame presto;
Seme por roca de fortaleza,
por casa fuerte para salvarme.
P. Llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores.
L. Del Evangelio según San Lucas.
(Luc 2:34-35, 51)
Simeón dijo a su madre María: “He aquí, este (hijo tuyo) está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.” Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.
O. (Breve reflexión)
Un hijo se reencuentra con su madre. Una madre se reencuentra con su hijo. Separados, ambos sufren una profunda angustia. Pero en este encuentro de corazón y alma, incluso en el momento más difícil y doloroso de sus vidas, logran consolarse mutuamente.
¿Quién en mi vida está pasando por una prueba difícil y necesita mi apoyo y consuelo? O tal vez esa persona soy yo, y necesito que alguien me consuele. En medio de nuestras heridas, es tentador escondernos y aislarnos de los demás, pero esto solo nos hundirá más en la tristeza y la vergüenza. Nuestra Santísima Madre y Jesús nos dan un ejemplo de ese amor perfecto que disipa el miedo y sana las partes de nuestra vida que necesitan sanación gracias a su profundo amor mutuo. Jesús dijo en la Última Cena: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros. Estamos llamados a compartir ese amor con nuestros hermanos y hermanas necesitados, y a no rehuir el amor que se nos ofrece en nuestros sufrimientos.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Padre Todopoderoso y Eterno, que enviaste a tu Hijo al mundo para reconciliar a una humanidad caída y perdida en sus pecados, lo cual fue posible gracias al amoroso testimonio y la fidelidad de la Santísima Virgen, míranos con bondad, a nosotros, tus hijos, para que ya no estemos atrapados en las trampas que nos alejan de ti, sino que podamos experimentar la libertad que tanto has deseado para nosotros. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Schola:
Stabat mater dolorósa
juxta Crucem lacrimósa,
dum pendébat Fílius.
Todos:
Junto al pie de la Cruz santa
Que del Hijo el cuerpo aguanta,
Con dolor su Madre está.
Schola:
Cuius ánimam geméntem,
contristátam et doléntem
pertransívit gládius.
Todos:
¿Qué pesar se igualaría
A la pena de María
Al mirarle agonizar?
Schola:
O quam tristis et afflícta
fuit illa benedícta,
mater Unigéniti!
Quinta Estación
L. Quinta Estación: Nuestro Señor Jesucristo es ayudado por Simón de Cirene a cargar con la Cruz.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Él está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel.
P. Él está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel.
(Salmo 69:13,29-30)
L. Empero yo enderezaba mi oración a ti, oh Señor,
al tiempo de tu buena voluntad:
Oh Dios, por la multitud de tu misericordia,
Por la verdad de tu salvación, óyeme.
P. Él está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel.
L. Y yo afligido y dolorido,
Tu salvación, oh Dios, me defenderá.
Alabaré yo el nombre de Dios con cántico,
Ensalzarélo con alabanza.
P. Él está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel.
L. Del Evangelio según San Mateo.
(Mat 27:31-32)
Le llevaron (los centuriones a Jesús) para crucificarle. Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a este obligaron a que llevase la cruz.
O. (Breve reflexión)
Al entrar en la ciudad santa tras la peregrinación de un mes desde Cirene, Simón, junto con su familia, ve a una multitud que se burla de un hombre que lucha por cargar una gran cruz, mientras los soldados romanos lo obligan a avanzar a pesar de que apenas puede caminar. Simón busca inmediatamente otro camino para subir al templo, pero no encuentra ninguna ruta alternativa para evitar el tumulto. Reúne a su esposa e hijos a un lado del camino para protegerlos de la turba violenta. Intenta mirar hacia abajo para no ser visto por la multitud ni por los soldados que pasan. El camino es estrecho y la multitud comienza a empujarlos. Uno de los soldados, con quien cruza la mirada, lo golpea con fuerza. Antes de que pueda darse cuenta de lo que sucede, el soldado lo agarra y lo obliga a cargar la cruz, cubierta de sangre. Se siente conmocionado y horrorizado. Entonces ve al hombre, con el rostro desfigurado, mirándolo con la mirada más misericordiosa que jamás haya experimentado. Su corazón está traspasado de amor y se fortalece para llevar el peso de esa cruz con gran paz.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Padre misericordioso, tu Hijo, Jesucristo, nos invita a tomar su cruz, te rogamos que, como Simón de Cirene, tengamos el valor y la paz para tomar esa cruz cada día, negándonos a nosotros mismos y viviendo para cumplir tu voluntad. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Schola:
Quae mœrébat et dolébat,
pia Mater, dum vidébat
nati pœnas ínclyti.
Todos:
En supremo sacrificio
Participa del suplicio
Y la angustia de Jesús.
Schola:
Quis est homo qui non fleret,
matrem Christi si vidéret
in tanto supplício?
Todos:
A su vista lo azotaron
Y con saña se mofaron
Del que diose por amor.
Schola:
Quis non posset contristári
Christi Matrem contemplári
doléntem cum Fílio?
Sexta Estación
L. Sexta Estación: La Verónica limpia el rostro de Nuestro Señor Jesucristo.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Y le llevaron para crucificarle.
P. Y le llevaron para crucificarle.
(Salmo 20:1-2,6)
L. Óigate el Señor en el día de conflicto;
Defiéndate el nombre del Dios de Jacob.
Envíete ayuda desde el santuario,
Y desde Sión te sostenga.
P. Y le llevaron para crucificarle.
L. Ahora echo de ver que el Señor guarda a su ungido:
Lo oirá desde los cielos de su santidad,
Con la fuerza de la salvación de su diestra.
P. Y le llevaron para crucificarle.
L. Del libro del Profeta Isaías.
(Is 53:2-3)
No hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, más sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
O. (Breve reflexión)
Verónica ha recibido una imagen del Santo Rostro. Esta imagen es testimonio de la existencia histórica de nuestro Señor. Dado que Él, en efecto, asumió la naturaleza humana, fue posible hacer una imagen de su rostro humano; y puesto que Él era verdadero Dios y verdadero Hombre, podemos afirmar con razón que esta es la imagen del rostro de Dios. Cada imagen de Jesús nos recuerda esta verdad: que el Verbo de Dios, que existía antes que todo, asumió nuestra humanidad, y que esto fue real. Podemos hacer imágenes de Él porque podemos representar su humanidad, que se unió a su divinidad sin mezcla ni separación. Sin embargo, en cierto modo, estamos haciendo una imagen de la Imagen. La humanidad que Él asumió es la verdadera Imagen de Dios. En esta Imagen fue creado nuestro padre Adán. A esta imagen fuimos creados todos. Todo ser humano, independientemente de nuestras diferencias, participa de la imagen Crística de Dios, y esta es razón suficiente para tratar a todos los seres humanos con igual dignidad.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Señor Dios, Padre de todos los pueblos, vuelve tus ojos hacia nosotros y mira a aquellas gentes que no son tratadas con la dignidad humana, especialmente a los inmigrantes oprimidos y a los perseguidos por sus creencias religiosas; transforma nuestros corazones para que nos esforcemos por tratar a todas las personas con la dignidad que merecen, como seres creados a tu imagen. Por Cristo, nuestro Señor.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Schola:
Pro peccátis suæ gentis
vidit Jésum in torméntis,
et flagéllis súbditum.
Todos:
Velo ahora cómo expira
Y le escucha cual suspira:
“¡Padre, todo se cumplió!”
Schola:
Vidit suum dulcem Natum
moriéndo desolátum,
dum emísit spíritum.
Todos:
Por tu corazón que llora,
En el nuestro haz tú, Señora,
El amor a Dios crecer.
Schola:
Eja, Mater, fons amóris
me sentíre vim dolóris
fac, ut tecum lúgeam.
Séptima Estación
L. Séptima Estación: Nuestro Señor Jesucristo cae por vez segunda.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Le veremos… Despreciado y desechado entre los hombres.
P. Le veremos… Despreciado y desechado entre los hombres.
(Salmo 56:1-3, 11)
L. Dios mío, ten misericordia de mí,
porque hay gente capaz de devorarme.
Todo el tiempo me oprimen y me combaten;
todo el tiempo mis enemigos me pisotean;
P. Le veremos… Despreciado y desechado entre los hombres.
L. ¡Son muchos los soberbios que me atacan!
Pero yo, cuando tengo miedo, confío en ti.
Confío en ti, mi Dios, y no tengo miedo;
¿qué me puede hacer un simple mortal?
P. Le veremos… Despreciado y desechado entre los hombres.
L. Del libro del Profeta Isaías.
(Is 52:13-15)
He aquí que mi siervo será levantado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, así asombrará él a muchas naciones… porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
O. (Breve reflexión)
¡Qué grande fue la humildad de Cristo! Siendo todopoderoso y santo, asumió la fealdad y las consecuencias del pecado, hasta el punto de sucumbir bajo el peso de la cruz no una, sino dos veces. Para que recibiéramos la fuerza para levantarnos cada vez que caemos en el pecado, nuestro Señor cargó con nuestra debilidad, dándonos ejemplo para seguirlo y levantarnos de nuestros pecados. No nos cansemos ante las tentaciones del pecado, sino que pidamos la fortaleza de Cristo mientras lo seguimos.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Dios todopoderoso, que tomaste nuestra debilidad humana, concédenos la fuerza necesaria para seguirte fielmente cada día de nuestra vida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Schola:
Fac, ut árdeat cor meum
in amándo Christum Deum
ut sibi compláceam.
Todos:
Y el dolor por el pecado
Que en la Cruz habrá clavado
A quien inocente fue.
Schola:
Sancta Mater, istud agas,
crucifíxi fige plagas
cordi meo válide.
Todos:
Las angustias que sufría
Cristo en cruz, ¿quién osaría
Con su madre compartir?
Schola:
Tui Nati vulneráti,
tam dignáti pro me pati,
pœnas mecum dívide.
Octava Estación
L. Octava Estación: Nuestro Señor Jesucristo consuela a las hijas de Jerusalén.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
P. Verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
(Salmo 34:15,17,19-20)
L. El Señor no aparta sus ojos de los justos;
sus oídos están siempre atentos a su clamor.
Los justos gimen, y el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.
P. Verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
L. El justo pasa por muchas aflicciones,
pero el Señor lo libra de todas ellas.
El Señor le cuida cada uno de sus huesos,
y ni uno solo de ellos se le quebrará.
P. Verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
L. Del Evangelio según San Lucas.
(Luc 23:27-31)
Le seguía (a Jesús) una gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él. Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron. Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos. Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?”
O. (Breve reflexión)
Nuestro Señor, incluso en medio de la tortura y la humillación, tiene su corazón puesto en aquellos a quienes ama. Exhorta a las hijas de Jerusalén a no llorar por Él, sino por sí mismas y por sus hijos. Porque Él, aunque sufre, sigue siendo el árbol verde, el árbol de la vida, que sustenta la vida conectada a Él. Sabe que sus súplicas serán escuchadas por su Padre y que resucitará al tercer día para dar vida a quienes lo siguen. El árbol verde será cuidado y regado. Pero, dice el Señor, «si le hacen esto al árbol verde, ¿qué no le harán al seco?». ¿Qué no les harán a los árboles que se están muriendo y no dan fruto? Serán cortados para ser usados como objetos inanimados o como leña, pues han perdido todo otro propósito. Si prestamos atención a esta advertencia y la aplicamos a nuestra vida espiritual, nos daremos cuenta que somos el árbol seco cuando nos separamos del árbol verde. Y aunque cuando estamos conectados al árbol verde hay poda, de estos dolores surge una abundancia de frutos. Pero, si caemos y nos convertimos en un árbol seco, mientras estemos en este mundo aún podemos producir luz y reencontrarnos con la vida si, al quemarnos, nutrimos la tierra. En otras palabras, hermanos y hermanas, quememos nuestras partes moribundas mediante la penitencia y oremos para que el Señor nos reúna con Él y fije nuestros corazones en Él en esta vida.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Señor, Dios Todopoderoso, que por la pasión de tu Hijo unigénito nos has llamado a unirnos a ti en vida, concédenos el celo y el valor para apartarnos de nuestros vicios y seguir a tu Hijo en su camino hacia la cruz, para que tu voluntad se cumpla en nuestras vidas. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Schola:
Fac me tecum pie flere,
crucifíxo condolére,
donec ego víxero.
Todos:
¿Qué pesar se igualaría
A la pena de María
Al mirarle agonizar?
Schola:
Juxta Crucem tecum stare,
et me tibi sociáre
in planctu desídero.
Todos:
En supremo sacrificio
Participa del suplicio
Y la angustia de Jesús.
Schola:
Virgo vírginum præclára,
mihi iam non sis amára,
fac me tecum plángere.
Novena Estación
L. Novena Estación: Nuestro Señor Jesucristo cae por vez tercera.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?
P. Si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?
(Salmo 41:5,7-8,10-11)
L. Mis enemigos hablan mal contra mí, preguntando:
¿Cuándo se morirá, y perecerá su nombre?
Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen;
Contra mí piensan mal, diciendo de mí…
el que cayó… no volverá a levantarse.
P. Si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?
L. Mas tú, oh Señor, ten misericordia de mí, y hazme levantar,
Y les daré su merecido.
En esto conoceré que te he agradado,
En que mi enemigo no cante victoria sobre mí.
P. Si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?
L. Del libro del Profeta Isaías.
(Is 53:7, 10-11)
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Con todo eso, el Señor quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad del Señor será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
O. (Breve reflexión)
¡Qué humildad y amor tan serenos e inquebrantables demostró nuestro Señor, incluso al caer por el peso de nuestros pecados por tercera vez! El peso de la madera de la cruz no era nada comparado con la carga que nuestras ofensas causaban a la generosidad desbordante de Dios. Él no nos reprende. No señala nuestros pecados. No nos acusa. En cambio, nos muestra su amor con el ejemplo y espera que nuestros corazones se vuelvan a Él. Todos luchamos por ver la verdad detrás del amor y el sufrimiento paciente de Cristo. Como no podemos verla completamente, nuestros corazones permanecen fríos. Oremos para que Jesús conmueva nuestros corazones y nos abra los ojos para tener fe y perseverar en la esperanza en medio del sufrimiento y la incredulidad del mundo.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Dios Todopoderoso, en tu Hijo Jesucristo, has llamado a todos los pueblos a participar de tu vida beata; concédenos perseverancia en la fe y lleva a todos los pueblos a disfrutar del don de tu gracia santificante. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Schola:
Flammis ne urar succénsus,
per te, Virgo, sim defénsus
in die iudícii.
Todos:
Cuando llegue nuestra hora,
Sé tú nuestra valedora
Y el Señor tendrá piedad.
Schola:
Christe, cum sit hinc exire,
da per Matrem me veníre
ad palmam victóriæ.
Todos:
Y en el día del juicio
Séanos tu amor propicio
Y no habremos de temer
Schola:
Quando corpus moriétur,
fac, ut ánimæ donétur
paradísi glória.
Décima Estación
L. Decima Estación: Nuestro Señor Jesucristo es despojado de sus vestiduras.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Como cordero fue llevado al matadero; enmudeció, y no abrió su boca.
P. Como cordero fue llevado al matadero; enmudeció, y no abrió su boca.
(Salmo 22:14-15, 17-18)
L. Mi corazón se torna como cera,
Derritiéndose en medio de mis entrañas.
Como un tiesto se secó mi vigor,
Y mi lengua se pegó a mi paladar,
Y me has puesto en el polvo de la muerte.
P. Como cordero fue llevado al matadero; enmudeció, y no abrió su boca.
L. Contar puedo todos mis huesos;
Entretanto, ellos me miran y me observan.
Repartieron entre sí mis vestidos,
Y sobre mi túnica echaron suertes.
P. Como cordero fue llevado al matadero; enmudeció, y no abrió su boca.
L. Del Evangelio según San Juan
(Jn 19:23-24)
Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces dijeron entre sí: “No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será.” Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.
O. (Breve reflexión)
Desnudo, nuestro rey va a enfrentarse a la tortura y la muerte. Desnudo, porque hombres pecadores quieren vender su ropa. Desnudo, porque quienes ostentan el poder desean usarlo como ejemplo. Es sumamente lamentable y vergonzoso. ¿Cómo pueden los hombres tratarse así unos a otros? Es porque no tienen en cuenta a Dios. No consideran la vida un regalo, sino algo barato y arbitrario. El santo Job dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré a él… Bendito sea el nombre del Señor». Aquel hombre sufrió enormemente, y no sabía por qué. Cada día se mata injustamente a personas en guerras innecesarias; mueren en grandes cantidades en desastres y accidentes horribles. ¿Podemos alguno de nosotros explicar por qué sucede esto? La humanidad está desnuda bajo su razonamiento, por mucho que creamos saber. Quizás estemos en el grupo correcto, del lado correcto; pero la cruz nos alcanza a todos. El sufrimiento nos hace vecinos, llamándonos a vestir a los desnudos cuando los vemos.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
¡Amadísimo Jesús! En la cruz tomaste el lugar de todos, incluso de aquellos que no conocen ni reconocen a Dios. Con el consuelo del Espíritu Santo, concede benignamente a todos los que sufren la capacidad de reflexionar sobre la brevedad y el valor de la vida, y de crecer en el amor compasivo hacia los demás. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Himno (la primera vez solo la Schola, la segunda todos).
Pequé, pequé Dios mío;
pequé, Señor piedad;
si grandes son mis culpas,
mayor es tu bondad. (2)
(Solo la Schola)
Por tus profundas llagas
piedad, Señor, piedad.
Por tus heridas crueles
piedad, Señor, piedad.
Si grandes…
(Todos – coro)
(Solo la Schola)
Por tu Corona Santa
piedad, Señor, piedad.
Por tu preciosa Sangre
piedad, Señor, piedad.
Si grandes…
(Todos)
Pequé, pequé Dios mío;
pequé, Señor piedad;
si grandes son mis culpas,
mayor es tu bondad. (2)
Undécima Estación
L. Undécima Estación: Nuestro Señor Jesucristo es clavado a la Cruz.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Esto fue para que se cumpliese la Escritura.
P. Esto fue para que se cumpliese la Escritura.
(Salmo 22:7-8, 13, 16)
L. Todos los que me ven me escarnecen;
Tuercen los labios, menean la cabeza, diciendo:
Se encomendó al Señor; líbrele él;
Sálvele, puesto que en él se complacía.
P. Esto fue para que se cumpliese la Escritura.
L. Abrieron sobre mí su boca
Como un león rapaz y rugiente.
Perros me han rodeado;
Me ha cercado una banda de malhechores;
Horadaron mis manos y mis pies.
P. Esto fue para que se cumpliese la Escritura.
L. Del Evangelio según San Lucas
(Luc 23:33-38)
Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: “A otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios.” Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, y diciendo: “Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.” Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
O. (Breve reflexión)
Ahora, tras soportar la dolorosa ascensión a la colina y escuchar las burlas de su propio pueblo, Jesús ofrece sus manos y pies para ser crucificados por nosotros. Incluso en medio del sufrimiento injusto y cruel, Cristo pide perdón por sus perseguidores y por nosotros. Nos ha dado, a sus discípulos, un ejemplo a seguir y nos ha abierto la puerta a la verdadera reconciliación con Dios. Si Cristo sufrió y perdonó a quienes lo lastimaron, ¡cuánto más debemos nosotros soportar las dificultades y perdonar a quienes nos rodean! Hemos sido bautizados en su muerte y se nos ha dado el poder de ser como él. Inspirémonos en el ejemplo de Jesús y pidamos la fuerza para soportar las pruebas de la vida y convertirnos en instrumentos de paz en un mundo airado e implacable.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Señor Padre de misericordia, Tú nos has llamado a ser instrumentos de tu paz, concédenos la fuerza para soportar las pruebas de nuestra vida y convertirnos en constructores de paz en un mundo airado e implacable. Por Cristo, nuestro Señor.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Himno (la primera vez solo la Schola, la segunda todos).
Pequé, pequé Dios mío;
pequé, Señor piedad;
si grandes son mis culpas,
mayor es tu bondad. (2)
(Solo la Schola)
Por tu costado abierto
piedad, Señor, piedad.
Por tu agonía santa
piedad, Señor, piedad.
Si grandes…
(Todos – coro)
(Solo la Schola)
Por tu Madre afligida
piedad, Señor, piedad.
Jesús, a Ti pedimos
piedad, Señor, piedad.
Si grandes…
(Todos)
Pequé, pequé Dios mío;
pequé, Señor piedad;
si grandes son mis culpas,
mayor es tu bondad. (2)
Duodécima Estación
L. Duodécima Estación: Nuestro Señor Jesucristo muere en la Cruz.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
P. Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
(Salmo 22:1-4)
L. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
Dios mío, clamo de día, y no respondes;
Y de noche, y no hay para mí reposo.
P. Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
L. Pero tú eres santo,
Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
En ti esperaron nuestros padres;
Esperaron, y tú los libraste.
P. Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
L. Del Evangelio según San Mateo
(Mt 27:45-50)
Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: “Elí, Elí, ¿lama sabactani?” Esto es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: “A Elías llama este.” Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. Pero los otros decían: “Deja veamos si viene Elías a librarle.” Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.
O. (Breve reflexión)
Como un guerrero que va a la batalla, el Señor grita desde su Santa Cruz. Como aquel que está listo para descender al lugar de los muertos y liberar a su pueblo, grita con voz como un trueno. Al mismo tiempo que se prepara para la batalla en la que va a liberar a los cautivos en el lugar de los muertos, ya es vencedor. Como el que se prepara para la batalla, grita…Como vencedor victorioso, da el Espíritu. Ahora todos vivimos en el punto medio de la Cruz, por un lado, luchando aún la buena batalla, por otro, disfrutando de los frutos del reino; y con nosotros, toda la creación espera con ansiosa expectación. Pero tengamos la certeza de que la victoria nos ha sido dada.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Señor Jesucristo, que al morir venciste a la muerte y al resucitar sanaste a toda la creación del aguijón de la muerte, concédenos aceptar los frutos de tu victoria y disfrutar del reino que nos has abierto. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Himno (la primera vez solo la Schola, la segunda todos).
Perdona a tu pueblo Señor,
Perdona a tu pueblo,
Perdónale Señor. (2)
(Solo la Schola)
No estés eternamente enojado
no estés eternamente enojado,
perdónale Señor.
(Todos – coro)
(Solo la Schola)
Por las espinas que te punzaron,
por los tres clavos que te clavaron,
perdónale Señor.
(Todos – coro)
(Solo la Schola)
Por las tres horas de tu agonía
en que por madre diste a María,
perdónale Señor.
Decimotercia Estación
L. Decimotercia Estación: Nuestro Señor Jesucristo es bajado de la Cruz.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
P. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
(Salmo 55:1,4,16,18)
L. Escucha, oh Dios, mi oración,
Y no te retraigas a mi súplica.
Mi corazón se estremece dentro de mí,
Y terrores de muerte sobre mí han caído.
P. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
L. En cuanto a mí, a Dios clamaré;
Y el Señor me salvará.
Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí,
Aunque contra mí haya muchos.
P. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
L. Del Evangelio según San Juan
(Jn 19:31-34,38-42)
Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo[a] (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí. Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.
O. (Breve reflexión)
En María, observamos el pilar de la fe. Cuando todos los discípulos se rindieron a la angustia, a la desesperación, a la duda y a la tristeza sin gozo, María se mantuvo firme luchando la buena batalla. La Virgen Inmaculada ha rechazado toda duda, y toda tristeza sin gozo, en su corazón. Ella permaneció en oración… meditando la voluntad de Dios en su corazón. Oh, contemplad a la Virgen sin mancha, su alma experimenta el dolor natural, pero su gozo es sobrenatural y no se extingue porque sabe que su Hijo está cumpliendo la Voluntad de su Padre, y ella se une a su Hijo en este acto de amor. ¡Oh, discípula perfecta de Cristo! ella sola permanece como pilar de fe y fortaleza. Como ella, no permitamos que las vicisitudes de la vida nos roben el gozo interior que proviene de saber que estamos cumpliendo la Voluntad del Padre en unión con Cristo.
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Padre Todopoderoso, Tú nos has llamado a permanecer en el gozo santo; no permitas que el gozo que proviene del Espíritu se aparte del corazón de todos los aquí presentes. Concédenos perseverancia en medio del sufrimiento y la tristeza. Por Cristo, nuestro Señor.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Himno (la primera vez solo la Schola, la segunda todos).
Perdona a tu pueblo Señor,
Perdona a tu pueblo,
Perdónale Señor. (2)
(Solo la Schola)
Por tus profundas llagas crueles,
por tus salivas y por tus hieles
¡Perdónale, Señor!
(Todos – coro)
(Solo la Schola)
Por las heridas de pies y manos,
por los azotes tan inhumanos.
¡Perdónale, Señor!
(Todos – coro)
(Solo la Schola)
Por los tres clavos que te clavaron,
y las espinas que te punzaron
¡Perdónale, Señor!
Decimocuarta Estación
L. Decimocuarta Estación: Nuestro Señor Jesucristo es sepultado.
A. De rodillas.
C. Adorámoste Cristo y te bendecimos.
P. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Celebrante inciensa la reliquia de la Santa Cruz y luego el cuadro erigido en la estación.
A. De pie.
L. Era la preparación de la pascua… aquel día de reposo era de gran solemnidad.
P. Era la preparación de la pascua… aquel día de reposo era de gran solemnidad.
(Salmo 16:9-11)
L. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
Mi carne también reposará confiadamente;
Porque no dejarás mi alma en los infiernos,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
P. Era la preparación de la pascua… aquel día de reposo era de gran solemnidad.
L. Me mostrarás la senda de la vida;
En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre.
P. Era la preparación de la pascua… aquel día de reposo era de gran solemnidad.
L. De la primera carta del Apóstol San Pedro
(1 Pe 4:6)
Se les predicó el evangelio aun a los muertos, para que, a pesar de haber sido juzgados según criterios humanos en lo que atañe al cuerpo, vivan conforme a Dios en lo que atañe al espíritu.
O. (Breve reflexión)
La aurora matutina que nace de lo Alto irrumpió en el Hades, descendió al infierno, y el Sol de Justicia resplandeció en la tierra de los que habitaban en tinieblas, en la tierra de los que estaban bajo la sombra de la muerte. Él ha guiado sus pies a una tierra de paz. Él les ha dado conocimiento de la salvación y perdón sus pecados. En su tierna misericordia, Él ha visitado a su pueblo, en cumplimiento de la Alianza que hizo con Abraham, nuestro padre en la fe, para derrotar al enemigo de su pueblo, para aplastar el poder del opresor que los mantenía cautivos, para que, por días sin fin, pudieran adorarlo sin temor; en santidad y justicia delante de Él. Hermanos, si Cristo ha dado vida a los que estaban en la tumba, ¿qué hay que temer? ¡Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?! ¡Oh sepulcro, ¿dónde está tu victoria?! ¡La muerte ha sido devorada por la victoria!
A. De rodillas.
C. Jesucristo fue obediente hasta la muerte.
P. Y muerte de cruz para salvarnos.
C. Señor pecamos.
P. Ten piedad y misericordia de nosotros.
C. Oremos
(silencio breve)
Oh Señor Jesucristo, que has vencido a la muerte con tu muerte, trae a la luz de tu rostro a nuestros hermanos difuntos que murieron con la esperanza de tu resurrección. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
P. Amén.
A. De pie.
Cambio de turno de los ministros.
MC. Vayamos en procesión a la casa del Señor.
Himno (la primera vez solo la Schola, la segunda todos).
Victoria, Tú Reinaras,
Oh Cruz, Tú nos salvaras (2)
(Solo la Schola)
El Verbo en ti clavado,
muriendo nos rescató.
De ti, madero santo,
nos viene la redención.
(Todos – coro)
(Solo la Schola)
Extiende por el mundo,
tu Reino de salvación.
¡Oh cruz, fecunda fuente,
de vida y bendición!
(Todos – coro)
(Solo la Schola)
Impere sobre el odio,
tu Reino de caridad.
Alcancen las naciones,
el gozo de la unidad.
(Todos – coro)
(Solo la Schola)
Aumenta en nuestras almas,
tu Reino de santidad.
El río de la gracia,
apague la iniquidad.
(Todos – coro)
(Solo la Schola)
La gloria por los siglos,
a Cristo libertador.
Su cruz nos lleve al cielo,
la tierra de promisión.
Final del Vía Crucis
A. Pongamos atención a la Palabra del Señor.
C. Del Santo Evangelio según San Marcos.
(Mar 16:1-6)
Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Pero decían entre sí: “¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?” Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas él les dijo: “No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.”
Luego de un breve silencio, el celebrante los exhorta diciendo:
C. Hermanos, recordemos que Cristo ha resucitado de entre los muertos, y mientras meditamos su Pasión, tengamos presente su victoria sobre la muerte y el pecado.
MC. Ahora podemos pasar a venerar en silencio la reliquia de la Santa Cruz. Aquellos que trajeron flores pueden pasar a colocarlas en los recipientes que se encuentran en los pasillos laterales de este pórtico. Aquellos que deseen unirse en oración a los monjes en la oración del medio día son bienvenidos. Hay unos hermanos a la entrada de la Iglesia para ayudarles a ubicarse con los libros. Los Oficios de la Pasión serán celebrados en inglés a las 3 de la tarde en esta iglesia, todos son bienvenidos a unirse a nosotros.
A. Vayamos y meditemos en los misterios que han sido proclamados.
