Mount Angel Abbey

Live Streaming


First Mass of Fr. Timothy and Fr. Ephrem

Fr. Timothy Kalange, O.S.B.
9 am | Monday, May 25

Fr. Ephrem Martinez, O.S.B.
8 am | Tuesday, May 26

The Mass of Ordination can be replayed here on YouTube.


Cantamisa homilia - Fr. Ephrem Martinez, OSB
May 26, 2020

Cantamisa
Mayo 26, 2020

Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo.
Queridos hermanos, nunca es fácil decir adiós, hace un par de días, contemplamos cómo Jesús se despidió de sus apóstoles para ascender a la diestra del Padre. Hoy, somos testigos de cómo el apóstol de los gentiles se despide de sus hermanos presbíteros para iniciar su camino hacia la ciudad santa y con tristeza confiesa que no volverá a verlos de nuevo. Todos nosotros en algún momento hemos tenido que decir adiós, y algunas veces han sido despedidas definitivas.

No fue fácil para Adán despedirse del paraíso, no fue fácil para Abraham despedirse de la casa paterna, no fue fácil para Moisés despedirse de la tierra prometida. Así como no ha sido fácil para nosotros dejarlo todo para conseguir a Aquel que lo contiene todo. No es nada fácil poseerlo todo y tener que desprenderse aún de ello. Los apóstoles que habían encontrado a Aquel por quien todo fue creado, ahora contemplan como el Autor de la Vida se aleja poco a poco, pareciendo como si la vida misma se desprendiera de ellos.

Pero Jesús sabe del drama humano, Él conoce el dolor producido por el vacío en nuestras vidas, Él comprende el terror a la soledad y al abandono, lo sabe porque también es humano, sabe que ha llegado la hora de despedirse de quienes se habían convertido en sus amigos. Y elevando los ojos al cielo, suplica al Padre Eterno por ellos que se quedarán en medio de las adversidades del mundo.

En la vida cotidiana, las personas suelen despedirse con un simple goodbye, una contracción de lo que sería God be with you (Dios este contigo). Pareciese como si nosotros no quisiéramos abandonar a esa persona y le deseamos que Dios lo acompañe en nuestra ausencia para que no este solo. Un gesto muy similar ocurre cuando Nuestro Señor, antes de ascender a los cielos, promete a sus amigos que, durante su ausencia, enviará al Espíritu Santo para que los acompañe y los consuele. La efusión del Espíritu Santo es la respuesta a la petición que Jesús hace a su Padre, el Espíritu Santo es el consuelo divino a la desolación producida por la ausencia física de Jesús.

No obstante, la presencia de Dios en nuestras vidas es tan discreta y sutil, que corremos el riesgo de pasar desapercibidos. Dios se manifiesta en diferentes maneras, Él está en la necesidad del pobre, en el dolor del enfermo, en el sufrimiento del encarcelado. Él está en el silencio de nuestras celdas monásticas, y al mismo tiempo en la alegría del huésped que llega a visitarnos.

La liturgia recoge todas estas experiencias de la presencia de Dios en nuestras vidas y no cesa de recordarnos que Dios está con nosotros.

Las Sagradas Escrituras nos enseñan que Dios está presente donde dos o más estén reunidos en su Nombre, hoy todos nosotros nos hemos reunido en el nombre de Dios y la divina liturgia inicia esta sagrada reunión recordándonos que Dios está en medio de notros diciéndonos: “El Señor esté con ustedes”.

Dios también se encuentra en la palabra proclamada que hemos escuchado, y una vez más, antes de escuchar las palabras del evangelio, el diácono nos recuerda que Dios manifiesta su presencia a través de su Palabra y nos repite: “El Señor esté con ustedes”.

Sin duda alguna, la presencia sacramental de Jesús en su Cuerpo y en su Sangre, nos demuestra que Él estará con nosotros hasta el fin de los tiempos. Por tal motivo, el sacerdote inicia la oración eucarística recordándonos el misterio que vamos a contemplar diciendo: “El Señor esté con ustedes”.

Un último gesto antes de concluir nuestra celebración, el sacerdote, actuando in persona Christi, bendice a los fieles sin antes recordarles por última vez: “El Señor esté con ustedes”.

Queridos hermanos, como no es fácil para mi decir adiós, prefiero decir “El Señor esté con ustedes”. Y la manera en que Dios está con nosotros solo es posible a través de la acción del Espíritu Santo. Ese mismo Espíritu que se derramó el día de mi bautismo, que sostuvo mi fe por medio de mi confirmación, que me sanó cuando mi salud estaba deteriorada, que me perdonó cuando mis acciones no eran las correctas, que incrementó en mi la gracia del servicio en el diaconado, es ese mismo Espíritu el que ahora me ha dado la facultad de hacer presente a Dios a través de la Eucaristía por medio del sacramento del orden sacerdotal.

No ha sido fácil despedirme de mi familia, de mis amigos y de mi tierra para seguir a Dios. No ha sido fácil después de dieciséis años de formación celebrar mi ordenación en un país extranjero, con las puertas cerradas y en medio de una pandemia que aflige a todo el mundo. No ha sido fácil despedirme de Andrés y James, entrañables amigos que han fallecido y por quienes hoy ofrezco esta misa. Y a pesar de todo, Dios ha querido reunir a todos y cada uno de ustedes en torno al altar, lejanos y cercanos, presentes y ausentes, vivos y muertos. Porque este es el sacramento que nos mantiene unidos a pesar de la distancia y de las circunstancias adversas. El Señor este con ustedes.

P. Ephrem Martinez, O.S.B.

Easter Season Live Stream Schedule

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Regular Weekdays (Monday–Saturday)

5:25 am – Vigils
6:35 am – Lauds
8:00 am – Mass
12:00 pm – Noon Prayer
5:20 pm – Vespers
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Sundays & Solemnities

6:40 am – Lauds
9:00 am – Mass
12:00 pm – Noon Prayer
5:20 pm – Vespers

Let Us Pray

We invite you to send us your prayer intentions, which we post on a prayer board the monks pass by on their way to church – at least five times a day! We ask a remembrance in your prayers as well, for monastic vocations, and for all who are suffering due to the coronavirus pandemic.
Please send us your prayer request!

If you have relatives and friends you would like to remember in a Mass or for the anniversary of death, please consider our Oremus program. (Oremus is Latin for “let us pray.”) The Oremus program includes the option to send us specific Mass intentions and anniversary remembrances. You will also be invited to join the monks for our novenas five times a year.